¿Qué beneficios tiene la mascarilla de carbón activado?

El carbón es normalmente conocido como un combustible orgánico y descartado de inmediato por considerarse una fuente de energía anticuada. No obstante, recientes investigaciones de la industria de la belleza han descubierto los posibles usos de sus derivados para mejorar la apariencia y corregir o reparar los daños producidos por la cotidianidad en el cuerpo y, sobre todo, en la piel. En tal sentido, en este artículo se explicarán los usos que tiene el carbón y, particularmente, la mascarilla de carbón activado.

El carbón activado es diferente del carbón vegetal común. El primero fue sometido previamente a un proceso industrial complejo, que tiene por objetivo aumentar su  porosidad, y es comúnmente denominado activación. La porosidad es una medida física que señala la cantidad de poros o huecos diminutos de una superficie o material. Es esa porosidad altamente desarrollada la que hace que el carbón activado tenga tantas ventajas para la medicina cosmética, ya que incrementa su capacidad de absorción.

Beneficios

Pues bien, el rostro es una área del cuerpo sumamente delicada y donde la piel está constantemente expuesta a las inclemencias de la intemperie. Por ende, vale la pena dedicarle especial atención y cuidarla lo mejor posible. Uno de los productos pioneros en este aspecto es la mascarilla de carbón activado. A continuación te contaremos con mayor detalle cuáles son los beneficios de este tratamiento y otras especificaciones con las que cuenta.  

Elimina el exceso de sebo

La piel está plagada de glándulas sebáceas, destinadas a la producción de sebo o grasa. Aunque este proceso es perfectamente natural, factores medioambientales, genéticos o de estilo de vida pueden hacer que las mencionadas glándulas produzcan un exceso de sebo innecesario y esto ocasiona un gran daño a la apariencia de la cara.

¿Qué beneficios tiene la mascarilla de carbón activado?

El primer efecto perjudicial que tiene el exceso de sebo en el rostro es que le otorga un aspecto brillante indeseable, amén de focalizarse de manera irregular en ciertas zonas y romper así la armonía necesaria en la estética. El sebo excesivo puede incluso obstruir los poros y desembocar en la aparición de imperfecciones y puntos negros.

La alta porosidad del carbón activado es el factor determinante que ocasiona que las mascarillas logren absorber el exceso de sebo y liberen los poros de los temibles puntos negros. Utilizando adecuadamente la mascarilla de carbón activado la piel tendrá un aspecto más saludable y libre de la apariencia grasosa que genera la acción desordenada de las glándulas sebáceas.

Propiedades antibacterianas

Las bacterias son esos temibles microorganismos responsables de un inmenso número de enfermedades y también pueden afectar la piel. Las bacterias se van depositando en los poros y producen un enrojecimiento de la piel, hasta llegar a la aparición de espinillas y el desarrollo del acné, siendo la principal responsable de este proceso la denominada Corynebacterium acnes.

Para prevenir la aparición de espinillas y eliminar el acné se deben controlar las bacterias y la mascarilla de carbón activado colabora muchísimo con ese propósito. Por medio de un correcto uso de este compuesto la población de bacterias se reducirá, hasta el punto de no representar una amenaza para los poros.

Contrarresta los daños de la polución

Gracias a la actividad industrial desenfrenada y al crecimiento anarquizado de las ciudades, la calidad del aire ha disminuido en los últimos siglos. Sobre las ciudades, grandes o pequeñas, se extiende una nube de gases perjudiciales y en el aire se perciben los efectos colaterales de la contaminación del medioambiente.

Ahora sabemos que la polución no solo afecta el aparato respiratorio, sino que llega a generar la disminución de la elasticidad de la piel y el envejecimiento prematuro. Esto porque desencadena una reacción de estrés en el organismo, el cual deja de generar colágeno en los niveles normales.

Igualmente, el contacto prolongado con los llamados gases de efecto invernadero resultantes de la descomposición de hidrocarburos ocasiona un aumento en los radicales libres y estos contribuyen dañando las células cutáneas. Por ende, el envejecimiento de las personas que viven en espacios más contaminados es 90% más veloz, en comparación con los pocos que todavía tienen el privilegio de vivir en áreas de escasa polución.

No obstante, con la mascarilla de carbón activado, el efecto de la polución se puede contrarrestar. La porosidad del material va retirando las toxinas indeseables y las remueve de la superficie de la dermis, evitando su posterior absorción.

Piel tersa y de porcelana

Los restos de tejido muerto y otros agentes externos pueden desmejorar la apariencia general de la piel del rostro, por ende, una buena exfoliación es necesaria por lo menos dos veces a la semana. La mascarilla de carbón activado es perfecta para cumplir con este propósito, ya que la elevada porosidad de este material eliminará por completo cualquier resto indeseable de la piel.

Además, estas mascarillas son ricas en minerales, lo que hace que se enriquezca la composición de la cara y la deje con un aspecto brillante, juvenil y saludable. Sin mencionar que le dan una apariencia más homogénea al cerrar los poros y blanquear algunas imperfecciones consecuencias de la edad o del efecto de los rayos solares.

Contraindicaciones

Los dermatólogos recomiendan precaución si la persona tiene una piel reseca o especialmente sensible. En tal caso se debe consultar con un experto antes de comenzar a utilizar la mascarilla de carbón activado, y compensar sus efectos con cremas destinadas a la hidratación y humectación de la dermis.

En cualquier caso, se recomienda siempre comprar productos de marcas reconocidas y en establecimientos comerciales legales. No se aconseja utilizar la mascarilla de carbón activado más de dos veces a la semana porque su utilización frecuente puede resultar abrasiva.

Método de Uso

  • Limpia la cara con agua y jabón para reducir las impurezas, luego secarla bien.
  • Unta o sumerge una brocha limpia en el carbón activado y espárcelo suavemente por la cara.
  • Deja actuar la mascarilla por un plazo de 10 a 20 minutos. La mascarilla se endurecerá levemente, formando una especie de máscara en toda tu cara.
  • Desprende la mascarilla de manera lenta, comenzando por el mentón.
  • Enjuaga  el rostro con agua fresca. Puedes usar una crema humectante, si lo consideras necesario.

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